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8 de octubre de 2026 · 4 min

El futuro de la web: datos propios, estándares abiertos e IA

Web · Futuro · Inteligencia Artificial

Tercero de tres artículos sobre la historia de la web y las preguntas que sigue abiertas.

Si la web actual concentra datos y poder en pocas plataformas, ¿hay alternativas técnicas? Sí, varias. Algunas son experimentales, otras han avanzado poco y otras apenas empiezan. Vale la pena conocerlas, con espíritu crítico, para entender hacia dónde podría ir la web.

La web semántica: datos que las máquinas entienden

La web semántica fue una idea temprana de Berners-Lee: además de páginas para humanos, publicar datos estructurados con significado explícito, de modo que las máquinas pudieran relacionarlos y razonar sobre ellos. Piezas técnicas relacionadas:

  • RDF: un modelo para describir cosas y sus relaciones como tripletas (sujeto, predicado, objeto).
  • Ontologías y vocabularios: definen el significado de los términos.
  • Datos enlazados (Linked Data): conectar datos de distintas fuentes mediante URL.
  • Schema.org: un vocabulario común que los buscadores usan para entender páginas; es la parte de la web semántica que más se ha adoptado.

La visión completa no se materializó tal como se imaginó, pero sus ideas viven en grafos de conocimiento, buscadores y datos abiertos.

Solid: que los datos sean tuyos

Solid (de "social linked data") es un proyecto liderado por Berners-Lee, impulsado también por la empresa Inrupt. La idea: separar los datos de las aplicaciones.

| Modelo actual | Modelo Solid | |---|---| | Cada aplicación guarda tus datos en sus servidores | Tus datos viven en un "pod" personal que tú controlas | | Cambiar de servicio implica perder o migrar datos | Las aplicaciones piden permiso para leer o escribir en tu pod | | La plataforma decide quién accede | Tú decides y puedes revocar |

La propuesta es atractiva: podrías usar varias aplicaciones con los mismos datos y cambiar de una a otra sin perder nada. Los retos son grandes: adopción, modelo de negocio, facilidad de uso, interoperabilidad real entre aplicaciones y quién aloja los pods. Es un proyecto vivo, aún lejos de ser masivo.

Identidad descentralizada

Hoy muchas veces "iniciamos sesión con" una gran plataforma, que se convierte en dueña de nuestra identidad en línea. Varios estándares buscan que la identidad sea portable:

  • Identificadores descentralizados (DID) y credenciales verificables, estándares del W3C.
  • Passkeys (FIDO2/WebAuthn): autenticación sin contraseñas basada en criptografía, que reduce el phishing y no depende de que recuerdes claves.

Los passkeys sí están ganando adopción real y son una mejora concreta en seguridad y comodidad.

Redes sociales federadas y protocolos abiertos

Otra línea de trabajo propone redes sociales basadas en protocolos abiertos, en las que varios servidores interoperan, algo parecido a cómo funciona el correo electrónico:

  • ActivityPub: estándar del W3C, usado por Mastodon y otros servicios.
  • AT Protocol: protocolo abierto detrás de Bluesky.

Ofrecen portabilidad de cuentas y variedad de servidores, con retos propios de moderación, financiamiento y experiencia de uso.

Lo que hace la inteligencia artificial a la web

La IA generativa cambia el panorama en varias direcciones a la vez:

  • Más contenido generado, con un riesgo creciente de ruido y de información poco fiable.
  • Asistentes que responden directamente en lugar de enviar a sitios, lo que cambia el tráfico y los incentivos de quienes publican.
  • Debates sobre derechos: uso de contenido público para entrenar modelos, atribución y compensación.
  • Agentes que navegan y actúan en nombre de personas, lo que plantea preguntas de identidad, autorización y seguridad.
  • Autenticidad: surgen iniciativas para certificar el origen del contenido, como estándares de procedencia.

No está claro cómo se resolverá. Lo seguro es que las decisiones sobre acceso abierto, datos de entrenamiento y atribución moldearán la web de la próxima década.

Criterios para evaluar cualquier propuesta

Cuando aparezca otra "nueva web", sirven estas preguntas, inspiradas en los principios originales:

  1. ¿Es abierta? ¿Puede cualquiera implementarla sin pedir permiso?
  2. ¿Es interoperable? ¿Funciona entre distintos proveedores?
  3. ¿Quién controla los datos y la identidad?
  4. ¿Es accesible y usable para personas no técnicas?
  5. ¿Tiene un modelo sostenible que no dependa de explotar a los usuarios?
  6. ¿Puede fallar con gracia, sin un único punto de control?

Para finalizar

El futuro de la web no está escrito. Las propuestas técnicas, como Solid, identidad descentralizada, protocolos federados o passkeys, tienen avances desiguales; ninguna es una solución mágica. Lo que sí es claro es que la apertura y la universalidad que hicieron grande a la web se defienden con decisiones concretas de diseño, de negocio y de política. Quienes trabajamos con tecnología participamos en esa historia cada vez que elegimos un estándar, un modelo de datos o una forma de tratar a las personas usuarias. La historia de la web sigue inconclusa, y también nos toca escribirla.